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sábado, 11 de abril de 2015

Entrevista con Gonzalo Abella

La Ley Nº 18.589 promulgada en setiembre de 2009, dispone al día 11 de abril como "Día de la Nación Charrúa y la Identidad Indígena". En su articulado, establece que "el Poder Ejecutivo y la Administración Nacional de Educación Pública dispondrán la ejecución o coordinación de acciones públicas que fomenten la información y sensibilización de la ciudadanía sobre el aporte indígena a la identidad nacional, los hechos históricos relacionados a la nación charrúa y lo sucedido en Salsipuedes en 1831". 
Con ese fin convocamos para charlar al maestro Gonzalo Abella, licenciado en Historia Universal, con posgrado en Ciencias Sociales; investigador y autor de varios libros sobre identidad, creencia e historia de nuestra tierra y, en particular sobre el tema de los charrúas, es autor del libro “Reconstruyendo nuestra raíz charrúa”.
A continuación la nota realizada en el programa del 11 de abril de 2015.

domingo, 31 de agosto de 2014

Entrevista con Daniel Guerra

El sábado 30 de agosto de 2014 nos visitó en estudios el cantautor de los pagos de Aiguá, don Daniel Guerra. Con él compartimos un hermoso y sustancioso programa donde conversamos largo y tendido sobre sus comienzos, su quehacer artístico, los desafíos y sin sabores de su carrera musical, y su nuevo material discográfico “Antología” que está presentando por todo el país.
Compartimos, a pie de la entrada, la edición de la nota para que ustedes disfruten de lo esencial de esta charla. 
A Daniel nuestro agradecimiento por la disposición y entrega en este precioso tiempo compartido.


martes, 26 de agosto de 2014

Les presento a mi familia (Abel Soria)

Me llamo Claudio Camejo,
Claudio Camejo Carmona;
y que soy güena persona
eso se nota de lejo.
Vivo en aquel rancho viejo
que se está aguantando agata.
Y más pobre que las ratas
mis seis hermanos y yo,
dende que mama murió
quedamos a cargo'e tata.

Es manso como agua'e pozo
y haragán como no hay otro.
Nos crió a todos nosotros
a media tripa y retozos.
El dice que cuando mozo
tuvo tropilla de un pelo
y atestigua con mi agüelo
que es su tiempo... había que ver!
jue como mandao hacer
pa sembrar hijos al vuelo.

Mi hermano mayor, Matías
es hombre muy afamao pues,
tiene el nombre apuntao en
varias comisarías.
Dispués está Jeremías
que es de lo más desastrao:
siempre anda por ahí, mamao
pa diversión de la gente.
A ése, cariñosamente
le dicen Degenerao.

Goyo es el que tiene el cuero
todo lleno'e picaduras;
se llevo una chumbiadura
ni bien sé en que gallinero.
Pero es baquiano y artero,
no sólo para las gallinas:
si habla con alguna china
en las trillas o en las yerras,
él dice que jue en la guerra
que lo chumbiaron ansina.

El más tranquilo es Servando,
nunca se hace mala sangre;
la mujer murió de hambre
y naides lo vio llorando.
Casi siempre está roncando
echao abajo'el ombú;
hermanao con la quietú
nunca aprovechó un destajo
porque él dice que el trabajo
es malo pa'la salú.

Rina, la más inocente,
tan güena y tan cariñosa
y bastante güena moza
aunque poco inteligente.
Tuvo varios pretendientes,
entre ellos un tal Medina.
Nunca se casó la Rina
pero, en fin, de todos modos
tiene recuerdos de todos,
el más chico ya camina.
 

Rosendo es el más travieso,
sobre todo cuando toma;
le gusta mucho la broma
y, casualmente por eso,
ayer lo metieron preso
por un bochinche que armó;
Un negro se le enojó
por una broma pesada:
le encajó tres puñaladas
y al negro no le gustó.

De todos soy yo el mejor,
aunque les parezca extraño;
y pensar que hasta hace un año
jui borracho y jugador.
Eran mi dicha mayor
las timbas y las botellas
hasta que un güena estrella
me envió su luz milagrosa
y el cariño de una moza
m'hizo agarrar otra huella.

Ando medio entreverao
con la hija del puestero
y es tanto lo que la quiero
que por ella me hice honrao.
Por ella agarré el arao
pa'sembrar la sementera
y me emocioné de veras
al ver germinar el grano
y encallecerse mis manos
al rigor de la mancera.

Hoy ando bien empilchao,
todo el mundo me sonríe
y hasta tengo quien me fíe
por si ando medio cortao.
Ricién áura he comprobado
que el trabajo es placer;
pero es lindo comprender
que, por la casta que vengo
todo lo güeno que tengo
se lo debo a una mujer.

María Chiripá (Wenceslao Varela)

La conocí en Gualeguay,
pero andaba la julana
siempre en la costa entrerriana
orillando el Uruguay.
Era criolla del Queguay
mas joven pasó p’allá
y hundida en la soledá
de su alma –si alma tenía-
la gente la conocía
por “María Chiripá”.

El apodo lo llevaba
como un abrojo prendido
a un chiripá muy raído
que continuamente usaba;
de nunca se lo sacaba
ni por equivocación,
y usaba en toda estación,
en sus chatos pies calludos,
tamangos de cuero crudo
y espuelas de fundición.

Andaba en un burro enano,
d’esos burros dormilones
que llevan las provisiones
de los arrieros del llano;
mañerazo el porcelano,
“sin agüela” empacador,
“a lo vaca” patiador,
hacía cantar el estribo,
tan matáo… que andaba vivo
de burro y aguantador.

Tenía una oreja cortada
que jamás le retoñó;
cuentan que se la mascó
la dueña en una empacada.
A su pollino montada
la “María Chiripá”,
cruzaba la inmensidá
de la llanura entrerriana
como una sombra pampeana
más zorra qu’el agüará.

Callada, como aburrida,
en un andar sin razón,
como quien sin corazón
entra a amadrinar la vida,
en las yerras comedida
se entreveraba al gauchaje,
marimacho entre el machaje
como el más diestro pialaba
y pa’l fogón arrimaba
los sobrantes del toraje.

Cuando una taba pisaba,
las tauras se estremecían,
y si doble le ponían
con la zurda les tiraba.
Güelta a güelta la clavaba
con extraña habilidá.
Se mentaba por allá:
“como bruja pa’clavar…”
Era un peligro jugar
con María Chiripá.

Un loro muy mal habláo
de siempre l’acompañaba,
y a veces horas colgaba
de los tientos del recáo.
Sobre un mostrador posao
al más empacao encanta;
por todo su voz levanta
en un lenguaje inmoral.
Jué aprendiz de un mayoral
y estudió en una bailanta.

Si a “María Chiripá”
la caña la dominaba,
el viejo loro le hablaba
con mucha amabilidá.
Tranqueando de aquí p’allá
le repetía el rosario,
qué cosas lindas decía.
A la dueña le sabía
todito el vocabulario.

Cuando Iyazuiré rasgueaba
algún malambo aplastáo,
ella “en pedo” y el mamáo
la china lo zapateaba.
Adrede se lo alargaba
(Yo a ocasiones lo reté,
porque siempre respeté
a toda persona de años)
qué indio güeno pa’hacer daño
mi aparcero Iyazuiré.

Y cuando ya la cansera
le cortaba el zapateo,
me parece que la veo:
era “un jaca en la gallera”.
De cansancio y borrachera
cáiba bañada en sudor,
y era tan grande el jedor
y catinga y caña brava
que el gauchaje abandonaba
por un rato el mostrador.

Cantora de media caña,
a veces improvisaba
y casi siempre mezclaba
en versos alguna hazaña;
ponzoñosa como araña,
con un pucho se encendía
y si alguno pretendía
agarrarla pa’la farra
se terciaba la guitarra,
montaba el burro, y salía…

sábado, 27 de julio de 2013

Entrevista con Ricardo Comba

Ricardo Comba nació en Montevideo en enero de 1948.
Comenzó su formación musical aprendiendo violín, el cual abandonó por la guitarra años más tarde. Estudió la guitarra con Daniel Viglietti, al comienzo, y luego con César Amaro. 
Su carrera como cantor solista comienza allá por 1973. 
Terminó la carrera de maestro a comienzos de los años 70 y ejerció como tal hasta 1975.
En 1976 viajó a España, donde se radicó durante varios años. Recorrió con su guitarra el continente europeo en su totalidad, así como países africanos. También cantó en algunos países de América Latina en los viajes constantes que hizo a Uruguay luego de 1984. A sus propias composiciones se suma la musicalización de poetas como Rafael Alberti, Antonio y Manuel Machado, Federico García Lorca, Nicolás Guillén, Agustín Ramón Bisio, Idea Vilariño, entre otros.



viernes, 12 de abril de 2013

Proyecto de recuperación del monte nativo

Daniel Bentancor, ex representante departamental, ha presentado al Gobierno departamental de San José una propuesta para la recuperación del monte nativo de la zona del Río San José conocida como "Picada Varela".
La propuesta nace de la observación de la proliferación de ligustros en el monte nativo de los alrededores del puente de Picada de Varela en la ruta 3, en el rio San José.
El ligustro es uno de los árboles exóticos más invasores de los bosques fluviales, en especial de los montes ubicados en  las cabeceras de los puentes.
El proyecto plantea el establecimiendo de un plan de manejo que elimine los ejemplares de ligustro que se encuentran en el monte nativo y la reforestación con especies nativas y propias de la flora del río San José.
Creemos que este interesante proyecto debe ser considerado para la defensa del patrimonio que representa nuestra flora nativa, y que además, podrá ser instrumentado en otras zonas donde se ve la misma problemática.

Para leer el proyecto completo haga clic aquí.

viernes, 8 de marzo de 2013

Mujer uruguaya (Wenceslao Varela)

Mis pobres versos trenzados con infinita rudeza tiene la agreste belleza que tu canto me ha inspirado. Tu calor ha contagiado la gracia de tu apostura y si hay en ellos dulzura, aunque por desgracia es poca, es porque endulce en tu boca la ruda de mi amargura.

Mi guitarra enmudecida, que fue mi novia, mi cruz, cruzó por mi ayer sin luz con las cuerdas añadidas. De sus notas doloridas brotan amargos brebajes y en cada nota un salvaje engendro del canto mío, y tus manos de rocío retemplaron su cordaje.

Mi pobre poncho gastado, a rigor de temporales, de castigar los baguales y los toros empacados, tiene en su malla el bordado de sus manos primorosas, que allá en mis noches luctuosas que mucho llorar me hicieron, los pobres pliegues pusieron sobre mis lágrimas rosas.

Hasta mi moro fue tuyo y se hizo de ancas con vos, como por mandado de Dios se arrocino con tu arrullo, echaron flores mis yuyos en el campo de la idea, cien veces bendita sea y por vos me hice poeta, olvidé caña, carpeta, pericón y pelea.

Con tu bendita oración, alentaste mi jornada, cuando mi fe quebrantada claudicó en mi corazón. Cuando monté un redomón cribado a golpe de espuela, o cuando la noche vuela sobre mi choza insegura, o azul en la noche oscura la luz mala me desvela.

Mas, cuando sobre el recado de mis andanzas pasadas, tire mi última jornada mi pobre cuerpo cansado, no quiero verte a mi lado, bajo mi choza sombría, porque en esas noches frías de los que mueren sin cruz, tus ojos llenos de luz prolongarían mi agonía.

Wenceslao Varela