La conocí en Gualeguay,
pero andaba la julana
siempre en la costa entrerriana
orillando el Uruguay.
Era criolla del Queguay
mas joven pasó p’allá
y hundida en la soledá
de su alma –si alma tenía-
la gente la conocía
por “María Chiripá”.
El apodo lo llevaba
como un abrojo prendido
a un chiripá muy raído
que continuamente usaba;
de nunca se lo sacaba
ni por equivocación,
y usaba en toda estación,
en sus chatos pies calludos,
tamangos de cuero crudo
y espuelas de fundición.
Andaba en un burro enano,
d’esos burros dormilones
que llevan las provisiones
de los arrieros del llano;
mañerazo el porcelano,
“sin agüela” empacador,
“a lo vaca” patiador,
hacía cantar el estribo,
tan matáo… que andaba vivo
de burro y aguantador.
Tenía una oreja cortada
que jamás le retoñó;
cuentan que se la mascó
la dueña en una empacada.
A su pollino montada
la “María Chiripá”,
cruzaba la inmensidá
de la llanura entrerriana
como una sombra pampeana
más zorra qu’el agüará.
Callada, como aburrida,
en un andar sin razón,
como quien sin corazón
entra a amadrinar la vida,
en las yerras comedida
se entreveraba al gauchaje,
marimacho entre el machaje
como el más diestro pialaba
y pa’l fogón arrimaba
los sobrantes del toraje.
Cuando una taba pisaba,
las tauras se estremecían,
y si doble le ponían
con la zurda les tiraba.
Güelta a güelta la clavaba
con extraña habilidá.
Se mentaba por allá:
“como bruja pa’clavar…”
Era un peligro jugar
con María Chiripá.
Un loro muy mal habláo
de siempre l’acompañaba,
y a veces horas colgaba
de los tientos del recáo.
Sobre un mostrador posao
al más empacao encanta;
por todo su voz levanta
en un lenguaje inmoral.
Jué aprendiz de un mayoral
y estudió en una bailanta.
Si a “María Chiripá”
la caña la dominaba,
el viejo loro le hablaba
con mucha amabilidá.
Tranqueando de aquí p’allá
le repetía el rosario,
qué cosas lindas decía.
A la dueña le sabía
todito el vocabulario.
Cuando Iyazuiré rasgueaba
algún malambo aplastáo,
ella “en pedo” y el mamáo
la china lo zapateaba.
Adrede se lo alargaba
(Yo a ocasiones lo reté,
porque siempre respeté
a toda persona de años)
qué indio güeno pa’hacer daño
mi aparcero Iyazuiré.
Y cuando ya la cansera
le cortaba el zapateo,
me parece que la veo:
era “un jaca en la gallera”.
De cansancio y borrachera
cáiba bañada en sudor,
y era tan grande el jedor
y catinga y caña brava
que el gauchaje abandonaba
por un rato el mostrador.
Cantora de media caña,
a veces improvisaba
y casi siempre mezclaba
en versos alguna hazaña;
ponzoñosa como araña,
con un pucho se encendía
y si alguno pretendía
agarrarla pa’la farra
se terciaba la guitarra,
montaba el burro, y salía…
martes, 26 de agosto de 2014
sábado, 27 de julio de 2013
Entrevista con Ricardo Comba
Ricardo Comba nació en Montevideo en enero de 1948.Comenzó su formación musical aprendiendo violín, el cual abandonó por la guitarra años más tarde. Estudió la guitarra con Daniel Viglietti, al comienzo, y luego con César Amaro.
Su carrera como cantor solista comienza allá por 1973.
Terminó la carrera de maestro a comienzos de los años 70 y ejerció como tal hasta 1975.
En 1976 viajó a España, donde se radicó durante varios años. Recorrió con su guitarra el continente europeo en su totalidad, así como países africanos. También cantó en algunos países de América Latina en los viajes constantes que hizo a Uruguay luego de 1984. A sus propias composiciones se suma la musicalización de poetas como Rafael Alberti, Antonio y Manuel Machado, Federico García Lorca, Nicolás Guillén, Agustín Ramón Bisio, Idea Vilariño, entre otros.viernes, 12 de abril de 2013
Proyecto de recuperación del monte nativo
Daniel Bentancor, ex representante departamental, ha presentado al Gobierno departamental de San José una propuesta para la recuperación del monte nativo de la zona del Río San José conocida como "Picada Varela".
La propuesta nace de la observación de la proliferación de
ligustros en el monte nativo de los alrededores del puente de Picada de
Varela en la ruta 3, en el rio San José.
El ligustro es uno de los árboles exóticos más invasores de los
bosques fluviales, en especial de los montes ubicados en las cabeceras
de los puentes.
El proyecto plantea el establecimiendo de un plan de manejo que elimine los ejemplares de ligustro
que se encuentran en el monte nativo y la reforestación con especies nativas y propias de la flora del río San José.
Creemos que este interesante proyecto debe ser considerado para la defensa del patrimonio que representa nuestra flora nativa, y que además, podrá ser instrumentado en otras zonas donde se ve la misma problemática.
Para leer el proyecto completo haga clic aquí.
viernes, 8 de marzo de 2013
Mujer uruguaya (Wenceslao Varela)
Mis pobres versos trenzados con infinita
rudeza tiene la agreste belleza que tu canto me ha inspirado. Tu calor
ha contagiado la gracia de tu apostura y si hay en ellos dulzura, aunque
por desgracia es poca, es porque endulce en tu boca la ruda de mi
amargura.
Mi guitarra enmudecida, que fue mi novia, mi cruz, cruzó por mi ayer sin luz con las cuerdas añadidas. De sus notas doloridas brotan amargos brebajes y en cada nota un salvaje engendro del canto mío, y tus manos de rocío retemplaron su cordaje.
Mi pobre poncho gastado, a rigor de temporales, de castigar los baguales y los toros empacados, tiene en su malla el bordado de sus manos primorosas, que allá en mis noches luctuosas que mucho llorar me hicieron, los pobres pliegues pusieron sobre mis lágrimas rosas.
Hasta mi moro fue tuyo y se hizo de ancas con vos, como por mandado de Dios se arrocino con tu arrullo, echaron flores mis yuyos en el campo de la idea, cien veces bendita sea y por vos me hice poeta, olvidé caña, carpeta, pericón y pelea.
Con tu bendita oración, alentaste mi jornada, cuando mi fe quebrantada claudicó en mi corazón. Cuando monté un redomón cribado a golpe de espuela, o cuando la noche vuela sobre mi choza insegura, o azul en la noche oscura la luz mala me desvela.
Mas, cuando sobre el recado de mis andanzas pasadas, tire mi última jornada mi pobre cuerpo cansado, no quiero verte a mi lado, bajo mi choza sombría, porque en esas noches frías de los que mueren sin cruz, tus ojos llenos de luz prolongarían mi agonía.
Wenceslao Varela
Mi guitarra enmudecida, que fue mi novia, mi cruz, cruzó por mi ayer sin luz con las cuerdas añadidas. De sus notas doloridas brotan amargos brebajes y en cada nota un salvaje engendro del canto mío, y tus manos de rocío retemplaron su cordaje.
Mi pobre poncho gastado, a rigor de temporales, de castigar los baguales y los toros empacados, tiene en su malla el bordado de sus manos primorosas, que allá en mis noches luctuosas que mucho llorar me hicieron, los pobres pliegues pusieron sobre mis lágrimas rosas.
Hasta mi moro fue tuyo y se hizo de ancas con vos, como por mandado de Dios se arrocino con tu arrullo, echaron flores mis yuyos en el campo de la idea, cien veces bendita sea y por vos me hice poeta, olvidé caña, carpeta, pericón y pelea.
Con tu bendita oración, alentaste mi jornada, cuando mi fe quebrantada claudicó en mi corazón. Cuando monté un redomón cribado a golpe de espuela, o cuando la noche vuela sobre mi choza insegura, o azul en la noche oscura la luz mala me desvela.
Mas, cuando sobre el recado de mis andanzas pasadas, tire mi última jornada mi pobre cuerpo cansado, no quiero verte a mi lado, bajo mi choza sombría, porque en esas noches frías de los que mueren sin cruz, tus ojos llenos de luz prolongarían mi agonía.
Wenceslao Varela
miércoles, 21 de noviembre de 2012
La credencial de Niebla, poema de Osiris Rodríguez Castillos
La Patria era muy gurisa
cuanco nació Santos Niebla.
Hijo del fuego y la sangre,
una mañana de aquellas
en que al frente de cien lanzas
el sol coronó las sierras,
lo hallaron gaucho; entre el huno
de un icendio de carretas...
Alguien arrimó el caballo,
sofrenó, y echó pie a tierra.
En eso, por la hondonada,
la cerrazón traicionera
revienta en fusilerías
enemigas; por la cuesta,
sube un tronar de tambores
y un frío de bayonetas.
Un clarín, toca "a degüello".
Los lanceros se descuelgan
de la cumbre de los cerros
desparramando las piedras,
y al frente de aquella carga,
remolinos de melenas
donde el brillo del coraje
muerde al viento en las paletas,
va una lanza en prodigiosos horizontes de fiereza,
y un gurí, ricién nacido
sobre el pecho de la gesta!
Pila de sangre bendita,
lo bautizó, Santos Niebla;
por la niebla de la historia,
la cerrazón de la tierra
y el polvo de aquella carga
donde lo besó una estrella!
Creció de casualidá;
como un yuyo entre las piedras.
Le pusieron de tutor,
pa que no se torciera,
una caña de tacuara
con una moharra nueva.
Pa no perderle afición
la usaba de dos maneras:
con medio clavo, en la paz;
con medialuna en la guerra!
Así lo vieron, los años;
porque la historia fué ciega.
Los muros de Paysandú,
sintieron entre sus grietas
calientes ríos de sangre
del pecho de Santos Niebla,
porque él, nunca negó fuego
cuando lloró la bandera!!
Bastaba que algún clarín
cacariara por las sierras,
para que el monte, o el río,
o el pajonal lo parieran
vertical de patriotismo,
u horizontal de fiereza!
Estuvo... donde estuvieron
todos los de la leyenda;
desde aquella madrugada
que le dio nombre y estrella,
hasta la última carga
de la última revuelta!
Entonces...
Fue su tacuara,
madrugadora de huellas;
índice de soledad
por las llanuras inmensas;
esquinero del silbido
con que alambraba su ausencia
picaniando un gan cansancio
con escarcha en la melena...
Tantas lunas peregrinas
le blanquearon la clinera,
que al final, siendo un patriarca
aon historia y sin querencia,
más que nunca le cuadraba
su nombre de Santos Niebla!
Hasta cortar su tacuara
p'hacerse un bastón con ella...
Si aquella caña sostuvo
todo el honor de la tierra,
como no le iba a aguantar
el peso de la miseria!
Estaba ya, muy viejito
cuando se vino pal pueblo.
Vivió, cansando una changa
rodilluda de aguatero,
pa dir manteniendo l'hambre
sin desprestigiar su invierno...
Jamás pidió una limosna!
El reumatismo en los güesos
lo traiba barranca abajo,
y una estiba de años muertos
le iba doblando la espalda
sobre un pozo de silencio...
Jué entonces, que oyó mentar
que dan pensión a los viejos;
"Cómo!... La Patria no olvida?!"
"¿Es güena? ¡Tiene en el pecho
sentimientos pa sus hijos?!"
"...Que cosa linda pa un sueño!!"
En sus ojos, dos auroras
con rocío amanecieron!
Jué a reclamar su pensión,
tembloroso de contento,
porque, al fin! llegaba el día
de la justicia!
Por eso, le dijo al empleao:
"No creaque me importan mucho los pesos..."
"Me siento gurí, ¿compriende?"
"...aparte de ser tan viejo!!"
"Pa mi... no es cuestión de plata;
lo que vale es el consuelo!!"
Y entonces, salió el empleao
con cuestión de papeléos;
Que cédula, o credencial,
o partida'e nacimiento...
que había que ser oriental,
o... gringo afincao, al menos!
"Pero... yo soy Santos Niebla;
juí servidor, juí carrero..."
"Rumbo que abrí con mi lanza,
a picana lo hice güeno!!"
"Cómo! Si soy oriental, me dice?
y con que lo pruebo?"
Parece que oyó un clarín
por las fronteras del tiempo,
porque surgió vertical
la silueta del lancero
que siempre llevó crespón
cuando se enlutaba el suelo:
"Yo tengo una credencial
escrita a fierro en el pecho!!"
- dijo - y rajó su camisa,
mostrando por documentos,
seis bárbaros costurones
que le cribaban el cuero!!
Osiris Rodríguez Castillos
Interpretación de Antonio "Pampa" González
cuanco nació Santos Niebla.
Hijo del fuego y la sangre,
una mañana de aquellas
en que al frente de cien lanzas
el sol coronó las sierras,
lo hallaron gaucho; entre el huno
de un icendio de carretas...
Alguien arrimó el caballo,
sofrenó, y echó pie a tierra.
En eso, por la hondonada,
la cerrazón traicionera
revienta en fusilerías
enemigas; por la cuesta,
sube un tronar de tambores
y un frío de bayonetas.
Un clarín, toca "a degüello".
Los lanceros se descuelgan
de la cumbre de los cerros
desparramando las piedras,
y al frente de aquella carga,
remolinos de melenas
donde el brillo del coraje
muerde al viento en las paletas,
va una lanza en prodigiosos horizontes de fiereza,
y un gurí, ricién nacido
sobre el pecho de la gesta!
Pila de sangre bendita,
lo bautizó, Santos Niebla;
por la niebla de la historia,
la cerrazón de la tierra
y el polvo de aquella carga
donde lo besó una estrella!
Creció de casualidá;
como un yuyo entre las piedras.
Le pusieron de tutor,
pa que no se torciera,
una caña de tacuara
con una moharra nueva.
Pa no perderle afición
la usaba de dos maneras:
con medio clavo, en la paz;
con medialuna en la guerra!
Así lo vieron, los años;
porque la historia fué ciega.
Los muros de Paysandú,
sintieron entre sus grietas
calientes ríos de sangre
del pecho de Santos Niebla,
porque él, nunca negó fuego
cuando lloró la bandera!!
Bastaba que algún clarín
cacariara por las sierras,
para que el monte, o el río,
o el pajonal lo parieran
vertical de patriotismo,
u horizontal de fiereza!
Estuvo... donde estuvieron
todos los de la leyenda;
desde aquella madrugada
que le dio nombre y estrella,
hasta la última carga
de la última revuelta!
Entonces...
Fue su tacuara,
madrugadora de huellas;
índice de soledad
por las llanuras inmensas;
esquinero del silbido
con que alambraba su ausencia
picaniando un gan cansancio
con escarcha en la melena...
Tantas lunas peregrinas
le blanquearon la clinera,
que al final, siendo un patriarca
aon historia y sin querencia,
más que nunca le cuadraba
su nombre de Santos Niebla!
Hasta cortar su tacuara
p'hacerse un bastón con ella...
Si aquella caña sostuvo
todo el honor de la tierra,
como no le iba a aguantar
el peso de la miseria!
Estaba ya, muy viejito
cuando se vino pal pueblo.
Vivió, cansando una changa
rodilluda de aguatero,
pa dir manteniendo l'hambre
sin desprestigiar su invierno...
Jamás pidió una limosna!
El reumatismo en los güesos
lo traiba barranca abajo,
y una estiba de años muertos
le iba doblando la espalda
sobre un pozo de silencio...
Jué entonces, que oyó mentar
que dan pensión a los viejos;
"Cómo!... La Patria no olvida?!"
"¿Es güena? ¡Tiene en el pecho
sentimientos pa sus hijos?!"
"...Que cosa linda pa un sueño!!"
En sus ojos, dos auroras
con rocío amanecieron!
Jué a reclamar su pensión,
tembloroso de contento,
porque, al fin! llegaba el día
de la justicia!
Por eso, le dijo al empleao:
"No creaque me importan mucho los pesos..."
"Me siento gurí, ¿compriende?"
"...aparte de ser tan viejo!!"
"Pa mi... no es cuestión de plata;
lo que vale es el consuelo!!"
Y entonces, salió el empleao
con cuestión de papeléos;
Que cédula, o credencial,
o partida'e nacimiento...
que había que ser oriental,
o... gringo afincao, al menos!
"Pero... yo soy Santos Niebla;
juí servidor, juí carrero..."
"Rumbo que abrí con mi lanza,
a picana lo hice güeno!!"
"Cómo! Si soy oriental, me dice?
y con que lo pruebo?"
Parece que oyó un clarín
por las fronteras del tiempo,
porque surgió vertical
la silueta del lancero
que siempre llevó crespón
cuando se enlutaba el suelo:
"Yo tengo una credencial
escrita a fierro en el pecho!!"
- dijo - y rajó su camisa,
mostrando por documentos,
seis bárbaros costurones
que le cribaban el cuero!!
Osiris Rodríguez Castillos
lunes, 6 de agosto de 2012
Recuerdo a Don Anibal Sampayo
Este 6 de agosto de 2012 se conmemoraron los 86 años del nacimiento en pagos de Paysandú, del poeta del río, Don Anibal Sampayo. Compartimos con ustedes unos video que corresponden a una entrevista realizada por Salto Visión, allá por el año 1988, y en donde Sampayo interpretó el arpa y un par de sus maravillosas canciones.
domingo, 5 de agosto de 2012
Adiós a Chavela Vargas
"En el bulevar de los sueños
rotos, vive una dama de poncho rojo, pelo de plata y carne morena.
Mestiza ardiente de lengua libre, gata valiente de piel de tigre, con
voz de rayo de luna llena..." J.Sabina
Doña Chavela Vargas se fue a recorrer su bulevar, a
los 93 años calló su voz profunda y doliente de nuestra América.
San Joaquín de Flores, Costa
Rica, la vio nacer, y por propia decisión se aquerenció en México. Allí se
dedicó al canto y se transformó en la pionera de las voces femeninas de la
música ranchera.
El canto que salía de sus labios estaba lleno de
notas desgarradas pero como dice el poeta "las amarguras, no son amargas, cuando las canta Chavela Vargas".
El domingo 5 de agosto de 2012, falleció Isabel Vargas Lizano, partió físicamente, pero dejó para nosotros, anidado en el corazón de nuestros pueblos, a Chavela Vargas.
Los ejes de mi carreta (Romildo Risso - Atahualpa Yupanqui)
El domingo 5 de agosto de 2012, falleció Isabel Vargas Lizano, partió físicamente, pero dejó para nosotros, anidado en el corazón de nuestros pueblos, a Chavela Vargas.
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